Guía
para aplicación del color
Los colores claros y cálidos reflejan
la luz, siendo ideales para espacios con poca iluminación.
Los colores oscuros y fríos absorben
la luz, por lo tanto sólo hay que aplicarlos en espacios
bien iluminados y tener en cuenta que al hacerlo seguramente
habrá que reforzar las luminarias existentes.
Los colores claros y cálidos dan
la sensación de avanzar, se acercan y se expanden,
los espacios tienen menor profundidad, aunque ensanchan
las paredes hacia los laterales.
Los colores oscuros y fríos dan
la sensación de retraerse, retroceden, se alejan,
dan sensación de mayor profundidad.
Los colores fríos y claros son más
livianos y etéreos, dan sensación de serenidad
y paz.
Los colores cálidos y oscuros son
más pesados y densos.
Los colores saturados avanzan visualmente
y compiten entre sí, por lo que se recomienda usarlos
sólo en una pared como acento protagónico
de un espacio.
Los colores desaturados retroceden visualmente.
En un cielorraso un color oscuro se acerca por peso aparente,
lo mismo ocurre en un friso, el color más oscuro
debe ir abajo. Para bajar un techo no hace falta poner un
color demasiado oscuro, basta con que sea un poco más
oscuro que el de las paredes.
Si queremos elevar un techo, optemos por un color frío
y claro, más claro que el de las paredes del espacio.
La distancia hace que un color se desature, es decir pierda
intensidad, a mayor distancia menor intensidad.
Un color puede subordinar o teñir a otro que está
cerca y que es neutro o blanco, lo va a inducir hacia su
complementario, por ejemplo un blanco rodeado de amarillo
saturado se teñirá de violeta.
Las texturas táctiles provocan pequeñas
sombras que oscurecen un color determinado, por ejemplo
en una pared con salpicré el color parecerá
más oscuro.
A un color ya existente lo podemos modificar mediante una
patina. Puede aclararse, oscurecerse o formar un tercer
color con mezcla óptica aplicando una trama de varios
colores.
La luz natural modifica los colores, dependiendo
la hora del día y las condiciones climáticas,
también depende de con qué ángulo llega
la luz a un mismo espacio.
La luz artificial también modifica
los colores. En plaza están las luces cálidas
y las frías.
El brillo modifica la percepción del color ya que
al reflejar los colores en superficies pulidas o espejadas
hay un recorrido del mismo y hace que un espacio se perciba
más amplio y luminoso.
Para lograr amplitud en un espacio aplicar el mismo color
del piso en paredes y cielorraso crea un recorrido de color
continuo.
No aplicar más de tres colores en un mismo
ambiente.
Para las carpinterías metálicas de las aberturas
utilice un color neutro que no detenga la mirada. Otra alternativa
es usar el mismo color que el de la pared lindante.
Los colores neutros: blanco, gris, marfil,
ocres desaturados, blancos agrisados, crudos, son ideales
para hacer de telón de fondo en una composición
a la que se puede añadir gran variedad de texturas.
Principalmente sirven como puente entre los colores, generan
vínculos en una paleta de más de dos colores.
Funcionan también como contención y soporte
para un color vibrante y agregan un descanso visual.
Para hacer desaparecer objetos o columnas molestas, sólo
basta poner el mismo color que las paredes para generar
una falta de contraste visual y fusionar las formas.
Introduzca contrastes de color para que el espacio no sea
uniforme y aburrido.
Los colores pálidos dan una sensación
de sosiego pero, si son utilizados en mínimas proporciones
son débiles y resultan insignificantes.
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color gracias a nuestro Sistema Tintométrico FullPaint
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